21/06/09

Así soy yo


Estoy obsesionada con las camas desechas, los abrazos, las bicicletas viejas y los paraguas. Tal vez porqué no sé ir en bicicleta. Muevo las piernas insistentemente bajo la mesa y, para evitarlo, siempre que puedo me siento en la posición del loto. Así no se mueven. Me gusta beber te y me voy dejando las tazas por todos lados, hasta que no me queda ninguna limpia, entonces las lavo todas. Me gusta ocupar el menor espacio posible, replegarme sobre mi misma. Siempre escucho música antes de dormir, si no no me relajo. Es mi pequeño momento del día. Suelo ir poco a la peluquería, porque me corto yo el pelo, hasta que ya es irremediable y tiene que intervenir un profesional. El nuevo peinado me dura un par de días, tras los cuales ya tengo en mis manos unas tijeras. Antes me mordía las uñas, ahora sólo en épocas de hastío. Cuando me crecen no me gustan y me las limo o me las pinto, para evitar solucionarlo de otro modo. La semana pasada me compré una laca de uñas de color rojo, y ahora me da miedo mirarme las manos. Me recuerdan a las de mi abuela, y eso que yo quiero que parezca algo pin up, pero no hay manera. Tengo la mala, o la buena costumbre de escribir sobre la gente que acabo de conocer y me parece interesante. Luego me planteo qué pensarían si lo leyesen. Me encanta ir en tren, en autobús, en avión y en cualquier otro medio de transporte. Me siento e investigo sobre la gente que comparte mi vagón. El tren es algo poético; el metro menos. Hago dibujitos en los márgenes de los apuntes, de los manuales, de las mesas… pero respeto los libros. Leo mucho, me gusta leer. Antes leía más, o al menos leía más de lo que me gusta leer. Ahora sólo tengo tiempo para leer cosas aburridas. De vez en cuando, entre esos libros aburridos, descubro una joya. No soporto el ruido del teléfono, lo detesto, por eso siempre tengo el móvil en silencio. Como acto de rebeldía personal, me niego a contestar al fijo si me molesta. Nunca me sale bien, porque vuelven a llamar hasta que lo descuelgo y digo “¿Si?”. Tampoco estoy cómoda hablando por teléfono. Quiero ir a Chile, a Nepal, a Arizona, a Copenhague, a Jerusalén, a Cabo Verde, a Tanzania, a Islandia. Quiero volver a Berlín y quedarme allí, comiendo kartofelns. Me propuse aprender a tocar el djembe porqué no sé tocar otro instrumento. Hice tres años de solfeo y lo dejé. Ahora me arrepiento mucho. Soy sinestésica: las notas, los números y las letras tienen colores. Las personas también. También soy vegetariana, y bilingüe, y tengo la piel atópica, y eso me escama. Pinto por temporadas, ahora me toca otra vez, pero siempre destrozo todos los dibujos cuando los paso a tinta o los pinto. Nunca aprenderé que los debo dejar a lápiz y pintar con colores de madera; que los rotuladores y los rotrings no están hechos para mis manos. En el fondo quiero ser fotógrafa, pero no lo digo muy alto porqué estoy estudiando periodismo. Cuando me siento muy triste me duele la palma de la mano izquierda, y siempre me empieza a llorar primero el ojo derecho. Así soy yo. Nací la más pequeña de las tres hermanas y ahora soy la más alta, y también la más seria. Me enamoré de un chico que resultó ser gay, y ahora sospecho de todos los que me cruzo, por si acaso. Tengo un perro color canela que va dejando pelos por todas partes, más o menos como yo con las tazas de te. Le quiero mucho y se llama Neo, “nuevo”, aunque ya empieza a ser viejo y a cojear de la pata izquierda. Tal vez porque he querido mucho a todos mis perros, no suelo llevarme bien con los gatos. Se sientan lejos y me miran con los ojos entornados. Creo que saben que una vez uno de ellos me mordió, sólo un poquito, y desde entonces no confío del todo en ellos. ¿No se supone que los gatos arañan y los perros muerden? Da igual, según mi pedíatra yo debería estar muerta.



5 susurro(s):

jesus dijo...

qué maravilla. me ha encantado!

*Júbilo* dijo...

y asi te adoro.

respira hueón, respira dijo...

maravilloso el blog, también el escrito...mi post, no tanto


saludos

Mayruchis¡! dijo...

Primera vez que paso por aquí y me ha gustado mucho ese post!!
Me doy cuenta de que hay gente igual de rara que yo y que ser así no es malo, por el contrario, nos vuelve especiales...
Saludos n_n

Anónimo dijo...

nada de especiales mayruchis, nada de especiales, que lo especial se vuelve vulgar cuando abunda.

lo dicho.